Suele decirse que la Segunda Guerra Mundial tuvo buena parte de sus raíces en el final de la Primera, en el Tratado de Versalles de 1919.

Cuando los países anglosajones rechazaron la cláusula de igualdad racial propuesta por Japón en 1919
Suele decirse que la Segunda Guerra Mundial tuvo buena parte de sus raíces en el final de la Primera, en el Tratado de Versalles de 1919. Es un análisis centrado en las duras condiciones impuestas a la Alemania derrotada, pero lo que no resulta tan conocido es que también Japón se alejó entonces de